Halloween, la noche de las palomitas de maíz

Lo primero que oyes cuando el maíz deja de ser grano y nace una palomita es un inconfundible ¡POP! Eso te da la pista de que algo mágico ha sucedido para que ese duro e incomestible grano de maíz se ha convertido en una blanca y esponjosa palomita, con un sabor delicioso.  Como si de un conjuro de brujería se tratara lo insípido pasa a ser sabroso. ¿Y quien te dice que no es fruto de la magia lo que sucede dentro de un grano de maíz para que este se convierta en palomita?

¿Te imaginas que la primera palomita explotó dentro del caldero de una bruja en el interior de una lúgubre cueva durante una oscura y tormentosa noche de Halloween? Fue allí, en las profundidades de un bosque tenebroso, una bruja malvada urdía un siniestro plan para atraer a los niños a su cueva y poder embrujarlos, cuando por accidente un grano de maíz cayó en el fondo de uno de sus humeantes calderos. De repente un sonoro ¡POP! sobresaltó a la hechicera y a su cuervo parlanchín, que voló asustado a esconderse tras un montón de viejas escobas voladoras, amontonadas en un rincón polvoriento de la cueva.

Aún con el susto en el cuerpo la bruja se acercó a la marmita y asomó su larga y verrugosa nariz por el borde de la olla. Cual fue su sorpresa al ver en lo más profundo del recipiente aquella minúscula palomita. Parecía un pequeño fragmento de una nube. Lo cogió con las puntas de sus huesudos y arrugados dedos y con delicadeza, casi sin tocarla por precaución, pero llena de curiosidad, la sacó fuera de la caldera y la acercó a su horripilante nariz para poder percibir su olor. ¡Cáspita! Exclamó la bruja. Aquel diminuto objeto esponjoso olía de maravilla. Era un aroma a tostado, muy dulce y agradable. Eso la sedujo y se dispuso a probarla, pensando que algo con una fragancia tan apetitosa no podía ser dañino.

De pronto se oyó un poderoso graznido y el cuervo parlanchín salió de su escondrijo y volando a gran velocidad se abalanzó sobre la blanca palomita atrapándola con sus negras garras y salió de la cueva por una pequeña ventana, perdiéndose en la noche. Sin casi tiempo para reaccionar la bruja se subió de un salto a su escoba voladora y salió a la caza y captura de su mascota fugitiva. Pronto dio con ella al verla, a lo lejos, tratando de esconderse en el agujero de un viejo cedro, abandonado por algún pájaro carpintero. Fue entonces cuando se le ocurrió un ingenioso plan que consistía en, mediante un hechizo aprendido en sus primeros años como bruja, convertirse en una grácil e inofensiva paloma para introducirse por el pequeño agujero. Una vez dentro se haría la desvalida y en un descuido del cuervo le robaría el preciado tesoro a ese pájaro ladrón. Así lo hizo y en un abrir y cerrar de ojos le arrebató el blanco manjar de entre las garras y huyó veloz de retorno a su caverna.

Ya allí se regocijó de su brillante plan y se dispuso a probar su apetitoso descubrimiento. Se la zampó de un bocado y enseguida se le iluminaron los ojos, que se le abrieron hasta alcanzar el tamaño de dos naranjas. ¡Uaaaaauuuu!, exclamó la arrugada hechicera mientras se relamía. ¡¿Cómo era posible que, de aquel pequeño grano de maíz, que era casi imposible de masticar, hubiera surgido un bocado tan delicioso y delicado? Y todo ello sin pronunciar ningún sortilegio ni conjuro. Era pura magia. Y en honor del hechizo por el que se convirtió en paloma y pudo recuperar su mágico descubrimiento decidió ponerle el nombre de palomitas.

A partir de aquel momento la bruja malvada se olvidó de su magia negra y maléfica y se dedicó a llenar sus calderos de granos de maíz y a practicar la magia blanca de las palomitas de maíz. Des de ese día ya no piensa en atrapar niños y niñas para embrujarlos, sino que los invita a su cueva, convertida en una colorida fábrica de palomitas de maíz, a saborear sus deliciosas palomitas de todos los sabores.

Es por ello que a día de hoy todos los niños y niñas del mundo la noche de Halloween se pasean por las puertas de las casas de sus vecindarios vestidos de espíritus y fantasmas en busca de sus adoradas palomitas de maíz.

¿Te has creído nuestra historia o te arriesgarás a llevarte un buen susto durante la noche de Halloween, si no tienes bien cerca de la puerta de tu casa un gran cuenco de palomitas Natural Corn sabor mantequilla y caramelo?

 

¿Susto o Natural Corn? ¡Tu eliges!



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